"El desarrollo y estabilidad de Iberoamérica está produciendo cantidad y calidad en la arquitectura". Entrevista a los coordinadores de la BIAU

Estando la VIII BIAU en plena marcha, los arquitectos españoles Francisco Burgos y Ginés Garrido -del estudio Burgos & Garrido Arquitectos Asociados-, y Ángela García de Paredes e Ignacio Pedrosa –que forman Paredes Pedrosa Arquitectos-, se subieron al tren y asumieron con entrega la coordinación de este evento que reunirá en septiembre en la localidad española de Cádiz a las voces más destacadas del panorama arquitectónico iberoamericano para demostrar, como exponen, que “Iberoamérica no está dormida en absoluto en la producción de obras” y que “el desarrollo y la estabilidad que están viviendo estos países están produciendo cantidad y calidad en la arquitectura”.

Coordinadores VIII BIAU

De izquierda a derecha: Ginés Garrido, Ignacio Pedrosa, Francisco Burgos y Ángela García de Paredes

 

Con la clara premisa de que “la BIAU tiene que ser capaz de recoger la excelencia de la arquitectura iberoamericana”, el equipo ha preparado un programa de conferencias, debates, conversaciones y otras actividades que versarán sobre la capacidad de la arquitectura de transformar los edificios, la ciudad y el territorio. En esta entrevista conversan sobre algunos de los temas de análisis y reflexión de esta VIII BIAU.

 

¿Por qué se ha elegido la ciudad de Cádiz como sede para esta BIAU?

Ángela García de Paredes [ÁGdP]: La elección de Cádiz es muy acertada porque tiene un vínculo especial con América. Desde este mar salió de España nuestra cultura hacia el Nuevo Continente y por ese mar ha regresado de vuelta. Dado que la sede de las distintas bienales es alternativamente a un lado y al otro del Atlántico -la edición anterior fue en Medellín y la anterior en Lisboa-, se pensó en Cádiz para esta edición, no sólo por la conmemoración de la Constitución de 1812 sino por la relación que tiene Cádiz con Iberoamérica. Los barcos que cruzaban el Atlántico salían de Cádiz y regresaban a Cádiz, una ciudad varada en el mar. Las casas gaditanas tienen torres vigías desde las que avistan los barcos que llegan de América. En ese sentido, Cádiz expresa muy bien el intercambio en la arquitectura iberoamericana en un camino de ida vuelta.

Ginés Garrido [GG]: Se que este no ha sido el motivo, pero además, Cádiz es una ciudad densa y compacta en la que el contacto entre las personas es especialmente rico. Ahora que el consumo de energía es crítico para el equilibrio de nuestro planeta, Cádiz es un modelo ejemplar del que pueden aprenderse muchas cosas.

Francisco Burgos: “La escasez no es un inconveniente para producir buena arquitectura”

 

El patrón urbano de Cádiz fue tomado por muchas ciudades iberoamericanas. Sin embargo, la evolución parece haber sido muy dispar.

Francisco Burgos [FG]: Primero habría que preguntarse qué es la ciudad iberoamericana. Hay tantas y tan distintas. Iberoamérica no es una plataforma uniforme. Hay sociedades muy diferentes, niveles de riqueza muy dispares, crecimientos de la economía y de las ciudades muy diversos… Hablar de la ciudad iberoamericana es una simplificación brutal. Volviendo a la pregunta, creo que el modelo urbano de la colonia española dejó ejemplos extraordinarios pero el desarrollo que han experimentado las ciudades en momentos más recientes poco tiene que ver con aquel modelo colonial, aunque la malla como modelo de ocupación flexible del territorio es formidable. En algunas queda el sello de la trama de la historia, pero los acontecimientos del siglo XX las han transformado en algo que nada tiene que ver con aquello. Muy pocas han seguido ese modelo, sobre todo aquellas que han sufrido crecimientos exponenciales en los últimos años. Tenemos la impresión de que las ciudades españolas han cambiado mucho pero estos cambios son menores comparados con la transformación de las grandes capitales americanas, que han explosionado, han experimentado una modificación en su tejido mucho más evidente.

Ángela García de Paredes: “Es un buen momento para fijarnos en la arquitectura de Iberoamérica, en la frescura de sus ciudades emergentes”


¿Y cómo puede responder la arquitectura a esos retos nuevos que se plantean?

Ignacio Pedrosa [IP]: Los arquitectos son profesionales con una buena preparación técnica y la arquitectura tiene el carácter instrumental necesario para ayudar a resolver los problemas demandados por la ciudad. Los instrumentos para transformar las ciudades son los propios los arquitectos: planificación y ordenación que establecen las normas espaciales de juego. Cada ciudad iberoamericana es distinta de otra y sus problemas, también distintos, reclaman soluciones precisas.

GG: Me parece que los arquitectos nos hemos visto sorprendidos por el crecimiento enorme de las ciudades, sobre todo fuera de Europa, y su extraordinario dinamismo. Esto ha ocurrido de modo brutal muy recientemente y quizá aún no sabemos como responder, ni cual será nuestra posición en el futuro. La Bienal debe servir para reflexionar sobre este nuevo paradigma urbano.

Ignacio Pedrosa: “Hoy más que nunca tenemos que satisfacer las necesidades de la sociedad con el mínimo esfuerzo económico y la máxima sostenibilidad”


¿Cuál es ahora mismo el panorama iberoamericano de la arquitectura y el urbanismo? ¿Hay puntos en común en los países de ambos lados del Atlántico o la situación no es comparable?

ÁGdP: Mirando ediciones anteriores sí se encuentra una disparidad grande entre países, pero no tanto entre España y Portugal y Sudamérica, sino entre los países de Sudamérica. Desde España, los vemos como una unidad, simplemente por el idioma, sin embargo, entre ellos hay fronteras que no tenemos en Europa: monedas diferentes, fronteras... Por este motivo, desearía que estas bienales sirvieran para abrir nuestras fronteras hacia ellos y también abrirlas entre los países americanos.

GG: No creo que sea fácil comparar realidades urbanas y sociales tan distintas como las que se dan dentro de America y, a su vez, tan distintas de las de la península Ibérica. Es probable que estos crecimientos económicos y urbanos tan rápidos no sean el mejor contexto para producir una buena arquitectura. Pero es verdad que ha producido una nueva realidad a la que enfrentarse o adaptarse y una gran cantidad de magníficos arquitectos en América, como de algún modo ha ocurrido en España en los últimos 30 años, en los que el optimismo de la democracia joven, el crecimiento económico y las necesidades existentes facilitaron las oportunidades para muchos buenos arquitectos, que han emergido en esos años.

Ginés Garrido: “Me encantaría ver magníficos edificios construidos en España por buenos arquitectos americanos y viceversa. Esto no ocurre”


¿Hay problemas comunes en los países que conforman Iberoamérica a los que la arquitectura esté dando respuesta en la  misma línea: el acceso a la vivienda, la apropiación de los espacios públicos, la movilidad en las ciudades, el protagonismo del vehículo en detrimento del peatón….?

ÁGdP: En este sentido, los problemas que tienen las ciudades americanas son comunes y diferentes a los que tenemos en el Viejo Continente, en España y Portugal. Nosotros tenemos ciudades ancianas con necesidad de intervención en centros históricos. Las ciudades americanas tienen otra dimensión, mucho mayor, donde el territorio del vehículo es diferente.


La crisis que se está viviendo en Europa, ¿qué repercusión tiene en la arquitectura?

FB: La escasez no es un inconveniente para producir buena arquitectura. Ahora vivimos la resaca de los excesos de los años anteriores pero la arquitectura tiene capacidad para resolverse en todas las circunstancias posibles.

IP: Vivimos momentos de incertidumbre económica y de reflexión sobre esos excesos de la ultima década, que ya esta presente en la formación de los arquitectos. Hoy mas que nunca tenemos que acomodar nuestra capacidad de proyecto a satisfacer las necesidades de la sociedad con el mínimo esfuerzo económico y con criterios de máxima sostenibilidad.

GG: Desearía que nos hiciera más reflexivos y conscientes de la importancia de nuestro trabajo. Se han hecho muchas barbaridades.


Muchos arquitectos españoles están emigrando a Latinoamérica en busca de trabajo porque aquí no les salen proyectos. Lo que a priori parece negativo, sin embargo, es una oportunidad para el intercambio, para el aprendizaje. ¿Qué puede traer de positivo?

FB: La sociedad española se ha enriquecido con la inyección de personas venidas de otros países. Esto está ocurriendo ahora en el sentido contrario y eso va a suponer un enriquecimiento en el terreno de la arquitectura. Hacer un diagnóstico de qué repercusión tendrá es difícil. Pero sí es cierto que la gente irá a trabajar allá donde sea posible ganarse la vida. Eso es lo que ha sucedido a lo largo de la historia.

IGP: Y si lo miramos de otro modo, bien es cierto que nuestro territorio natural es Iberoamérica, por el idioma y por la cultura común.

ÁGdP: Nosotros nos encontramos como en casa cuando vamos a una universidad americana. Creo que además es un buen momento para mirar más hacia allá, para fijarnos en lo que se está haciendo allí, en la frescura de sus ciudades emergentes…

GG: Sin duda el idioma común, que es nuestro patrimonio más valioso, ayuda mucho. Estoy convencido de que este intercambio hará más rico nuestro panorama y el americano. Sin embargo tiene que darse verdaderamente, con generosidad. Me encantaría ver magníficos edificios construidos en España por buenos arquitectos americanos y viceversa. Esto no ocurre.

 

Más aún ahora que muchos países latinoamericanos están en ebullición.

FB: Iberoamérica es ahora mismo un motor económico que no sabemos muy bien hasta dónde va a llegar. La práctica totalidad de los países iberoamericanos están creciendo por encima del 6%, del 7%. Eso inevitablemente transforma la sociedad, incorpora a niveles superiores a nuevas capas de la población, produce demanda en todos los aspectos, incluido en el de la arquitectura, de la vivienda. Y además están consiguiendo gobiernos estables que permiten que ese florecimiento se produzca de forma continuada. La arquitectura da pasos hacia adelante cuando el lugar en que se desarrolla lo permite y para eso hace falta desarrollo y estabilidad. Eso se está dando en Iberoamérica y está produciendo cantidad y calidad en la arquitectura.

GG: Muchos países americanos tienen ya una clase media extensa, que antes casi no existía, y que reclama ciudades más confortables, espacios públicos más abiertos, equipamientos bien diseñados o un tejido residencial digno.


También se produce un camino a la inversa, de estudiantes americanos que vienen a España a complementar su formación, ¿no?

IP: Sí, y creo que ese es un tema interesante para la BIAU, que debe incluir de alguna manera la condición académica de arquitectura. Ahora tenemos la oportunidad de que nuestras universidades y nuestros bien organizados cursos de doctorado y de postgrado sirvan también para nutrir a aquellos estudiantes que deseen afianzar aquí los conocimientos adquiridos en sus países de origen. Esto va a propiciar un flujo muy interesante porque funciona en dos direcciones: mientras que nuestras universidades constituyen una oportunidad para implementar sus conocimientos a los estudiantes americanos, profesionalmente todo Iberoamérica constituye un territorio de oportunidad para que los profesionales formados en España y Portugal puedan nutrir de su experiencia y conocimiento las ciudades americanas.

GG: Debemos hacer un esfuerzo por atraer a nuestras universidades a los mejores estudiantes americanos. Hay que mejorar mucho para que esto ocurra de modo generalizado. Y viceversa, que estudiantes españoles viajen a América, donde también hay buenas universidades. Tenemos que hacer este intercambio más fácil, más frecuente y más útil para ambas partes del Atlántico.


¿Cuáles serán los temas de reflexión de las actividades de la BIAU en septiembre? ¿En qué se va a poner el foco?

FB: En la capacidad que tiene la arquitectura para transformar distintos ámbitos de nuestra vida. El programa de actividades está estructurado en tres vías de transformación que la arquitectura ofrece en tres escalas diferentes: los edificios, la ciudad y el territorio. Esos son los ejes que van a articular las distintas actividades que se van a celebrar en Cádiz. Tenemos la intención de contar con maestros que son los que van señalando el camino que otros transitan después, con profesionales cuya obra haya sido seleccionada en la Bienal y con otras personalidades con las que mantendrán conversaciones sobre los tres aspectos mencionados.

 

¿Cuál va a ser su aportación personal a la BIAU?

FB: Es un poco pronto para aventurar cuál va a ser nuestra aportación, pero probablemente estará relacionada con nuestro interés por el espacio público y la capacidad de la arquitectura para intervenir en la transformación de las ciudades y enriquecer la vida de sus ciudadanos.

ÁGdP + IP: En las próximas ediciones nos gustaría que la Bienal, con una visión precisa de la realidad, fuese una plataforma útil de intercambio entre instituciones urbanas, académicas y profesionales. Nuestro conocimiento de la arquitectura de Iberoamérica, a través experiencias académicas o profesionales en Brasil, México, Santo Domingo, Colombia o Argentina, nos permite tener una cierta visión de conjunto para afirmar que la tradición moderna sigue latiendo con fuerza en las generaciones actuales. Por tanto creemos que el interés mutuo por lo que allí se hace o aquí se enseña es creciente y debe ser recogido por la BIAU.

GG: Trabajaremos para que las relaciones y el intercambio de ideas fluya más en este archipiélago, que los países americanos entre si y España forman con frecuencia en el ámbito de la arquitectura. Me gustaría que la Bienal tuviera el máximo nivel intelectual y cultural, en correspondencia con la importancia de Iberoamérica en el mundo, que es cada vez mayor.

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