Linea de autonomia y soberania alimenticia

En todo el mundo los arqueólogos rutinariamente descubren restos de ingeniosas obras hidráulicas y de acondicionamiento del suelo en grandes escalas, tanto dentro como en la periferia de las ciudades de las antiguas civilizaciones. Hay evidencia de que se practicaba la producción agrícola urbana con una multiplicidad de propósitos. De tal modo existen antecedentes que permiten asegurar que la AU proliferó desde los antiguos jardines amurallados de la antigua Persia, hasta los pueblos de avanzada del imperio romano en Argelia y Marruecos. También es posible encontrar formas de agricultura urbana en monasterios de la época medieval, y también en las ciudades prehispánicas de los aztecas e Incas, estos últimos mediante el cultivo en terrazas de Macchu Picchu en las alturas de los andes peruanos” . Mougeot , 1994 “ the rise of city farming”

En algunas ciudades de los países más desarrollados, las iniciativas públicas implementadas ya en el siglo XIX, respecto a la AU, promovieron inicialmente las “huertas hogareñas” y “comunitarias”, con la intuición de fortalecer la seguridad alimentaria en tiempos de guerra o de crisis económica. Por ejemplo, la ley de asignación de lotes de 1925 en Gran Bretaña y las huertas de guerra de Canadá, 1924 -1947.

En consecuencia, una primera definición de la AU se refiere a generar una producción alimentaria en un entorno urbano de manera auto gestionada y según las necesidades. Este entorno urbano puede darse en distintas escalas, ya que la AU se puede dar también en distintos niveles. En términos generales la expresión AU ha sido aplicada para denominar cualquier porción de un determinado consumo de alimentos generado por un productor urbano.

La Agricultura Urbana surge como potencial plataforma de desarrollo local y comunitario, asumiendo el desafío de estructurar sinergias y complementariedad entre la recuperación de los recursos del hábitat y la creación de actividades productivas agro-culturales, generando un encadenamiento operativo de la dimensión ecológica, económica y social ( vision integral )

A través del Urbanismo, como disciplina analítica y proyectual del territorio, es hora de explorar nuevas formas de hacer ciudad, para generar –desde las potencialidades, intereses y aspiraciones de la comunidad local– un efectivo entrelazamiento entre la recuperación del espacio degradado urbano y periurbano, y la inclusión al ámbito ciudadano de los grupos sociales en condiciones de pobreza que habitan este contexto.

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This post was submitted by Francisco J. Medel Pizarro.