Sociedad de tránsito
por Stepienybarno — Miércoles, 10 de Febrero de 2010
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Las transformaciones de la sociedad contemporánea provocadas por la globalización, nos llevan hacia mundos lejanos. El concepto de la distancia y el límite está captando nuevos significados. Las redes y el transporte “estrechan” el mundo acercando los puntos en el mismo intervalo de tiempo. Cada día somos más conscientes de sentirnos parte de un espacio reducido.
El antropólogo francés Marc Augé, define este fenómeno como conciencia planetaria, apoyándose en la imagen de la Tierra desde el espacio. Desde allí, explica también el concepto del límite como un reto para el hombre de hoy. Las fronteras desaparecen, los países pierden importancia en favor de las ciudades unidas a través de los hilos de las infraestructuras. El Globo se convierte en una “metaciudad” con todas las diversidades y desigualdades que existen en el mundo.
Hoy el concepto de espacio es el concepto de “en todos los lugares”, donde no hay afuera y todo se queda, nunca mejor dicho, englobado. La omnipresente globalización crea cada vez nuevos estilos y modas vinculando la belleza directamente al tiempo. Los no-lugares, que son espacios sin identidad, relación ni historia, acaban sustituyendo al lugar. Todo es cada vez más virtual, efímero, superficial. Como contraposición a esta situación surge una nueva época que el sociólogo francés, Gilles Lipovetsky llama hipermodernidad, caracterizada por movimiento, fluidez y flexibilidad.
Hoy se decide la actitud hacia el pasado que tendrá esta nueva sociedad hipermoderna y como comenta Lipovetsky, esto tiene el peligro de convertirse en una especie de turismo museístico, donde no nos impacta nada y la historia se convierte en otro objeto más de consumo.
Lo afirma también el arquitecto argentino Julián Bonder:
(…) En la ciudad, la memoria está erigida en ciertos edificios o sitios públicos: monumentos, museos, memoriales. Desde los ochenta, las sociedades occidentales han empezado a desarrollar una especie de persecución obsesiva por el tema de la memoria. (…) Dicha memoria existe en el presente en forma de la cultura expresándose a través del arte o la historiografía. En comparación con la modernidad que liberó a la sociedad del marco de la tradición, la hipermodernidad vuelve al pasado con más fuerza. Cada día en Europa se inaugura un nuevo museo, se recupera todo tipo de objetos o edificios antiguos (muchos sin valor arquitectónico). Tenemos modas retro y productos artesanos. Todo esto tiene que ver con una sensibilidad que Adorno llamó museal.
Por otro lado, esta actitud hacia los objetos del pasado como únicos referentes de nuestra cultura, hace mucho daño al progreso en el pensamiento de la sociedad de hoy en día. El arte y la arquitectura tienen mucho que decir en esta creación de la sensibilidad de cada uno. Está bien que beban del pasado pero sobre todo es importante su carácter contemporáneo y su capacidad de responder a las necesidades del presente.
El tema de la vivienda en este contexto deja mucho que desear y nos centraremos en el las próximas entradas, por lo tanto dejamos de momento estos problemas de lado y cerramos nuestra reflexión con una pregunta. ¿Somos realmente conscientes lo que nos da y nos quita la globalización? ¿Sabemos como utilizar esta poderosa herramienta a nuestro favor sin que ella nos utilice?
Autores del artículo: stepienybarno
Fotografías: Elisa Valero y Gomedi.net

